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Mostrando entradas de agosto, 2024

Día 2: Amistad, Redes y Descanso

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Dormí todo lo que pude. Necesitaba recuperar energías. La noche había sido larga. Mi cuerpo necesitaba recuperarse de aquella primera experiencia convulsiva. No tenía que pensar. No tenía que esforzarme. Necesitaba parar. A veces despertaba pensando que tenía que ir a trabajar, que había dejado tareas pendientes, que estaba a cargo de un área vital en la empresa, pero gracias a Dios luego recordaba que Carla había hablado con mi jefe y mis compañeros para informarles de mi situación. Todos habían entendido y habían mandado su cariño y palabras de ánimo para la familia. Doy gracias a Dios por ellos. Tenía que olvidar el trabajo en ese momento y tenía que descansar. Volvía a dormir. A veces despertaba pensando que tenía que ayudar con los niños en casa o llevarlos a la escuela, pero recordaba que no habían ido y que estaban cuidados por mi querida esposa. En ese momento tenía que detenerme y olvidarme de mis niños, para poder descansar. Confiar en que estaban bien. Tenía que descansar....

Día 1: Confusión y Confianza

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Estaba recostado en la sala de emergencias del consultorio médico cercano a mi casa. No recordaba bien que había pasado. Sabía que me dolía todo el cuerpo y que por algún motivo me había mordido la lengua. Estaba cansado. Me dolía mucho la cabeza. Estaba solo. Recordaba que tenía que esperar. Me dormí.  Pasaron un par de horas y me despertaron los paramédicos. Me dijeron que mis signos vitales estaban bien, que si me sentía mal podía volver a urgencias y me indicaron por donde irme. Yo estaba desorientado. Salí del consultorio y comencé a caminar por donde creía estaba mi casa, pero en el camino me asusté. Estaba cansado. Había salido hace poco el sol. No estaba seguro si podría cruzar la avenida y llegar al otro lado sin ser atropellado o caerme. Me detuve y respiré. Gracias a Dios recordé que podía llamar a mi esposa. Ella podría ayudarme o quizás venir a buscarme. Sabía que estaba cerca de la casa de mis papás, la casa donde crecí, un camino que mil veces recorrí, la casa donde ...

3 años desde mi primera crisis convulsiva

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  Ya cumplí tres años desde que tuve mi primera crisis epiléptica. Ese día había sido similar a muchos otros y nada me podría haber hecho pensar que esa noche sería distinta. En esos tiempos era jefe de un área de TI de una importante empresa del norte de mi país. Era un trabajo muy exigente y daba gracias a Dios por permitirme tener esa responsabilidad, con la cual me sentía relativamente cómodo. Quizás lo que más me complicaba era que en cualquier momento me podían llamar para resolver alguna situación de emergencia, pero contaba con el apoyo de mis compañeros de trabajo y de mi familia, lo que me brindaba tranquilidad. Además, era un miembro activo de mi iglesia local, donde desempeñaba variadas labores, entre las cuales estaba estar a cargo del sonido y la alabanza, y también algún tiempo antes había sido parte del presbiterio local (líder o pastor de la iglesia) y había estado a cargo de la enseñanza bíblica. Mis hijos estaban creciendo fuertes y hermosos. Mi esposa estaba des...